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Vía libre al Llano

Vía libre al Llano

Vía libre al Llano

04/01/2015

Por: EL ESPECTADOR

A la vuelta de cada curva del sector El Tablón-Chirajara, donde se construye un tramo en doble calzada que hará parte de la vía Bogotá-Villavicencio, encontramos un agujero en la montaña, pero no corresponde precisamente a socavones de mineros artesanales que buscan oro, sino a los portales o bocas de entrada a los 18 túneles que harán parte de esta obra que darán al servicio un año antes de lo contratado.

En tan sólo 29 kilómetros de vía se construyen 18 kilómetros de túneles, acompañados de 43 puentes y viaductos, que no sólo le permitirán a los usuarios transitar de manera más segura, sino que acercará a la capital del Meta con Bogotá.

De acuerdo con Coninvial, firma que realiza la obra, entre marzo y junio se estarán dando al servicio 7 kilómetros de la vía que beneficiarán a los usuarios con una reducción de 25 minutos en su tiempo de viajes.

Para el vicepresidente Germán Vargas Lleras, esta es una obra a destacar, no sólo por la dificultad de su ejecución, sino por la calidad y la rapidez con que se está llevando a cabo el proyecto.

El presidente de la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI), Luis Fernando Andrade, explicó que la obra está muy avanzada y espera que su entrega se haga rápido para mejorar la movilidad en esta vía que hoy atiende en promedio unos 11.000 vehículos diarios.

De acuerdo con voceros de Coninvial, están construyendo un túnel de dos pisos, es decir, un tubo que en la parte superior atenderá el desplazamiento de los vehículos en el sentido Bogotá-Villavicencio y en la parte inferior se convertirá en el túnel de escape, mediante el cual se podrá evacuar a los viajeros que pudieran quedar atrapados por algún incidente. Asimismo habrá un túnel transversal que hará más seguro el tráfico, ya que permitirá un rápido desplazamiento para atender cualquier emergencia.

Se trata del primer túnel con estas características y debe implementarse en tubos que superen el kilómetro de longitud. El proyecto, que está en construcción, emplea a 3.500 personas que laboran día y noche para entregarlo antes de lo previsto contractualmente.

El año pasado, el concesionario entregó los primeros 800 metros de la vía, sector en el que operarán ocho casetas de peaje, que podrían llegar a ser 12, dependiendo del crecimiento del tráfico promedio diario. Allí será trasladada la estación de peaje de Puente Quetame, luego del compromiso suscrito con la comunidad, explicó el concesionario.

Para la ejecución de la vía fue necesaria la compra de 600 predios, proceso que fue calificado como un ejemplo en el país, pues sólo fue necesario expropiar cinco propiedades, lo que facilitó el desarrollo del proyecto.

El concesionario, a través de Corficolombiana, presentó una propuesta de alianza público-privada a la ANI para convertir en doble calzada el tramo Chirajara-Villavicencio, con lo cual se culminaría el mejoramiento de la zona más crítica de esta vía, en Quebrada Blanca, donde hace más de 40 años una tragedia causó la muerte de cerca de 500 personas cuando la montaña se vino abajo y atrapó los vehículos que esperaban la habilitación del paso luego de un derrumbe inicial.

El Gobierno del presidente Misael Pastrana Borrero y su ministro de Obras Públicas, Argelino Durán Quintero, tomaron la decisión de entregar en concesión la construcción de una autopista que uniera Bogotá y Villavicencio, pero la iniciativa quedó en ilusiones y promesas.

Si bien se construyeron los túneles de Quebrada Blanca, los problemas no terminaron y las emergencias y los siniestros se siguieron presentando, a tal punto que el tiempo de viaje entre las dos ciudades pasó de cuatro a seis horas.

De los 11.000 vehículos que se movilizan cada día, cerca de 4.000 corresponden a automotores de carga pesada, especialmente tractomulas cargadas de crudo y otros productos, como nafta.

Pedro Ruiz, un dirigente de Villavicencio, denunció que el Gobierno tiene abandonada la antigua vía a la capital del Meta, corredor por el cual hoy se tienen que movilizar las tractomulas, pues la falla en la planificación de la vía actual impide que vehículos cargados con combustibles pasen por el túnel de llegada a la ciudad, poniendo en riesgo a la comunidad que reside entre el Galán y el cementerio. 

Tomado de El Espectador

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Foto: Gustavo Torrijo / El Espectador