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Plan Colombia Salsa Club

08/02/2016

Por: Luis Carlos Vélez

Pocas veces se ve a personalidades tan disímiles reunidas en un mismo lugar. Al encuentro asistieron, entre otros, Colin Powell, Madeleine Albright, Christine Lagarde, John McCain y Bill Richardson. Y lo más increíble es que la razón para esta reunión fuera respaldar a nuestro país.

Si tan solo las paredes de ese mismo recinto hablaran. Un cónclave de este tipo era simplemente impensable 15 años atrás. Cuando apenas empezaba el milenio, Colombia era únicamente sinónimo de cocaína, violencia, mafia, muerte y corrupción. Por esa época el embajador Luis Alberto Moreno recibía portazos y líneas muertas al otro lado del teléfono cuando intentaba hablar con políticos o legisladores estadounidenses. Por lo que su trabajo, que terminó convirtiéndose en la aprobación del Plan Colombia, fue una labor de filigrana y astucia política.

Ante la negativa de los congresistas estadounidenses de tan siquiera recibir al representante colombiano, el ahora presidente del BID diseñó una estrategia tan exótica como efectiva. Decidió entrarles a los congresistas vía sus empleados o staffers por el lado más agradable. Para ellos montó reuniones sociales en la casa de la Embajada, con clases de salsa incluidas, a las que bautizó Plan Colombia Salsa Club. A los eventos entraban jóvenes prospectos de políticos vírgenes en América Latina y salían verdaderos embajadores enamorados de nuestra nación y de paso buenos bailarines.

Con la información sobre los gustos y horarios de los legisladores entregada por sus asistentes durante las jornadas de danza, Moreno les montaba la perseguidora entre pasillos y desplazamientos en el tren. Les pedía diez minutos de su tiempo para venderles la idea de que era importante apoyar a Colombia en su lucha contra el narcotráfico y el terrorismo. Y luego, tras las reuniones, el embajador remataba con flores colombianas para sus oficinas y cualquier evento político que se realizara en Washington. Mientras tanto, en el país le decían vendepatria y lo acusaban de estar ofreciendo lugar para bases americanas en suelo nacional.

Pero a pesar de las dificultades, el trabajo de Moreno fue un éxito y el Plan Colombia aprobado. Por más que se hagan intentos para desconocerlo, la iniciativa cumplió con sus objetivos y es, en gran parte, una de las razones por las cuáles las Farc están prácticamente desmembradas y dispuestas a firmar la paz. También es éxito para EE. UU. Representa uno de sus pocos casos de mostrar de su controvertida política internacional y ejemplo de colaboración internacional.

Como ven, la política es también un juego delicado de relaciones. El solo hecho de pasar de básicos empleados de congresistas a los verdaderos tomadores de decisiones, como invitados a nuestra casa de la Embajada, no solamente es la demostración de un éxito político, sino también el preludio de mejores momentos internacionales para nuestra nación. Por eso es tan triste seguir siendo testigos de la mezquindad, regionalismo y falta de entendimiento de algunos que no solo no les permiten ver qué tan lejos se ha llegado y hasta dónde se puede continuar, sino que también arrastran a cuanto borrego incauto logran conquistar. 

Tomado de El Espectador www.elespectador.com

FOTO: El Espectador