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Pékerman Santos

25/04/2016

Por: Gabriel Silva Luján

Admiro a Hernán Peláez porque, además de ser el mascarón de proa del periodismo deportivo de Colombia, profundo conocedor del fútbol, creó uno de los programas más agudos y populares sobre la política local, ‘La Luciérnaga’, ahora dirigido con mucha habilidad por Gustavo Gómez. El doctor Peláez –como le dicen sus colegas por su sabiduría y experiencia– nos enseñó que a pesar de todas las teorías, la politología, los sesudos análisis, en el fondo la política y el fútbol son finalmente la misma cosa.

Así como el orientador de la Selección Colombia, el profesor Pékerman, ha tenido desafíos en la clasificación para el Mundial de Rusia, lo que llevó a muchos a afirmar, ligeramente, que estábamos molidos y que el hombre estaba quemado, al presidente Santos también lo quieren poner en una condición similar. Pero la realidad es otra. Al igual que el combinado nacional en su juego contra Ecuador, Santos anotó goles brillantes en su visita a la ONU.

Al contrario de lo que han dicho algunos, la sesión especial de las Naciones Unidas sobre las drogas –que se dio en gran medida por iniciativa de Santos– fue un verdadero triunfo de la política exterior colombiana. Entre quienes han tenido que trasegar por los temas internos y diplomáticos de la lucha contra el narcotráfico durante años, se entiende que abrir formalmente a nivel mundial una discusión alternativa sobre el modelo para enfrentar el asunto de las drogas tiene un alcance paradigmático.

Quienes creen que los asuntos multilaterales tienen soluciones exprés es porque no saben cómo funcionan esos escenarios y no dimensionan el significado político de lo que allí ocurrió. No puede haber duda de que fue un golazo, como el primero de Bacca contra Ecuador.

El segundo golazo en Nueva York fue la firma, por más de ciento setenta países, del Acuerdo por el Planeta. Aun cuando por estos lares no se reconoce el papel protagónico que jugó Colombia en ese proceso, en cambio en los mentideros ambientalistas sí existe conciencia de que nuestro país fue decisivo en llegar al cierre de unas negociaciones extremadamente complejas que resultaron en el primer consenso global para enfrentar seriamente el cambio climático.

No en vano el presidente Hollande, de Francia, agradeció personalmente a Santos su rol por sus contribuciones en ese frente. Si a eso se le suma la expansión del sistema colombiano de parques nacionales, que nos ha llevado a ser uno de los países que tienen, proporcionalmente, una de las mayores áreas protegidas, nos hemos constituido en líderes mundiales en esas materias. Todo ello, a pesar de las inevitables contradicciones burocráticas que ocurren en este país del Sagrado Corazón –exageradas por los detractores de oficio–, como la que sucedió con el tema de la licencia para la exploración de hidrocarburos en la zona de influencia de La Macarena.

Finalmente, el tercer gol fue la puesta en marcha –por Santos y el Secretario General– de los trabajos necesarios para la participación de la ONU en la implementación del acuerdo de paz. Es una señal que le indica al país los progresos que se están alcanzando en esa dirección. El partido termino tres cero a favor de Colombia.

Y como buen director técnico, al estilo Pékerman, Santos ha entendido que esta fase del partido exige una nueva alineación para coronar la clasificación. Arrancó súbitamente, pero el recambio –como en el caso de la Selección– estaba cantado desde hacía rato.

Tomado de El Tiempo www.eltiempo.com

Gabriel Silva Luján