/?section_id=5053

Isagén: un parte de tranquilidad

12/01/2016

Por: Editorial

Pocas veces en la historia del país había surgido tanta controversia en torno a un activo de la Nación como con la venta del porcentaje mayoritario de Isagén, que debería concretarse mañana. Tras meses de debates, que llegaron hasta los estrados judiciales, todo está listo para que esa participación accionaria les sea transferida a los particulares por un valor cercano a los 6,5 billones de pesos.

Es, sin duda, una compañía de primera línea. La sociedad, con sede en Medellín, es la segunda generadora de energía más importante de Colombia, con una capacidad instalada de 3.032 megavatios, distribuida en seis hidroeléctricas y una termoeléctrica. Dotada de un buen gobierno corporativo y una gran capacidad técnica, la firma muestra resultados sólidos y cuenta con excelentes perspectivas en una economía que crece.

Ante esa realidad, más de un colombiano se pregunta –con razón– sobre los motivos para desprenderse de la que algunos llaman la ‘joya de la corona’ y otros la ‘gallina de los huevos de oro’. Aparte de las hipérboles, la respuesta es solo una: el dinero que se obtenga servirá para apuntalar la labor de la Financiera de Desarrollo Nacional (FDN), entidad con mayoría pública y encargada de proveer parte de los fondos necesarios para adelantar el programa de infraestructura más ambicioso de nuestra historia.

En tal sentido, la administración Santos ha insistido en repetidas oportunidades en que no se trata de feriar los muebles de la casa, sino de cambiarlos por otros. En palabras concretas, los activos que hoy están en plantas eléctricas servirán para que la Nación cuente, entre otras, con vías decentes, cuya ausencia se traduce en poca competitividad y oportunidades que se pierden.

Quienes se oponen al negocio usan argumentos variopintos, en los cuales aparecen las falacias. Uno de los preferidos es decir que la seguridad energética del país queda en riesgo, como si hoy en día la actividad privada estuviera ausente del sector. Si algo ha quedado en claro en los años pasados es que lo que se requiere en este campo son buenas reglas de juego, comenzando por esquemas de regulación adecuados.

Otros ponen en duda el precio fijado, desconociendo que está muy por encima del que se estableció inicialmente. Además, los múltiplos utilizados superan con creces los que se ven en otras partes del mundo, por lo cual es muy difícil sostener que aquí hay un caso de subvaloración.

Parte de la controversia tiene una base política. El principal abanderado en contra de la transacción es el Centro Democrático, que lidera el expresidente Álvaro Uribe, aunque durante su presidencia este trató de hacer lo mismo que su sucesor. Al mismo tiempo, el Partido Liberal también se opone a la idea, con fundamentos más emocionales que técnicos.

La única respuesta a tales planteamientos es blindar los recursos administrados por la FDN para que sean bien invertidos e impulsen el desarrollo de Colombia, sin llegar a formar jamás parte de la caja menor de gobierno alguno. En lo que atañe a Isagén, esta debería seguir produciendo electricidad y pagando impuestos. La ciudadanía no tendría que temer por la calidad de un servicio que seguirá prestándose. 

Tomado de EL TIEMPO www.eltiempo.com