/?section_id=5053

Esquizofrenia

19/01/2016

Por: Mauricio Pombo

Una mañana reciente, agradablemente soleada, por qué no decirlo, me encontré en la tienda de la esquina con un amigo –uribista en pleno, valga decirlo– y comenzamos a opinar, lo que hacemos todos cuando de charlar en tienda se trata. El tipo, cabreado, me decía: “¿Y ahora qué? ¿Nos va a tocar a todos pagar la paz de mierda de Santos?”. Le respondí: “Usted qué prefiere, ¿pagar la paz o la guerra?”. Respondió, sin dudarlo: “La guerra”.

Y así es, infortunadamente hay muchos como él, quien no es un mal tipo, es sencillamente alguien apasionado por unas confusas ideas propagadas a diestra sin siniestra por el uribismo. Piensa, y de verdad lo cree, que se les está entregando el país a unos asesinos. No me cabe la menor duda de que, en cuanto a las Farc, se trata de unos criminales, pero tengo la certeza de que no se está entregando nada, aunque, naturalmente, se están concediendo ciertas cosas. Me despedí con algo de rabia y amargura, pues no entiendo cómo es posible que haya gente, empresarios como el susodicho, que piensen que es mejor pagar impuestos para mantener la guerra que hacerlo para la paz. Regresé a los pocos minutos, pues me quedó entreverada una pregunta, y –consciente de que el tipo es honesto– le pregunté: ¿Usted va a permitir que su hijo preste el servicio militar? No, respondió. Sonreí con sorna, pues evidentemente prefiere pagar la guerra ya que no verá a su hijo entre los caídos.

Mi amigo, e insisto, lo aprecio, estaba iracundo porque le iban a entregar el Congreso a ‘Timochenko’, que el castrochavismo se está apoderando del país, que la guerrilla se va a quedar con las mejores tierras y otras cosas más por el estilo. Pocos días después lo encontré otra vez muy disgustado –a cuenta de Isagén– por el hecho de que el Gobierno les estaba entregando el país a las multinacionales para pavimentarle el camino hacia la Presidencia a Vargas Lleras.

Le hice ver que había una contradicción irremediable en sus dos posturas motivo de su amargura. Pues no se podía entender cómo a pocos días de diferencia se pasaba de entregar el país a la guerrilla a regalárselo al neoliberalismo. El Gobierno, al que apoyo en el proceso de paz, ha hecho de mí –a los ojos del amigo– un comunista del siglo XXI y, pocos días después –a cuenta de Isagén–, un neoliberal traidor a la patria. Esquizofrénica manera de ver el mundo, esta del uribismo.

Mauricio Pombo

Tomado de El Tiempo www.eltiempo.com

Foto: El Tiempo