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España le apostó a la paz

05/03/2015

Por: EDITORIAL


Y no solamente porque el rey Felipe y el presidente Mariano Rajoy así lo hubieran reiterado. Más significativo, se logró abrir una importante tribuna en Europa para analizar el actual estado de las conversaciones y prever escenarios para el posconflicto. Lo anterior sumado a los nuevos anuncios con el envío de cinco generales y un contralmirante a La Habana, quienes ayer tuvieron una primera reunión con los representantes de las Farc. A pesar de los puntos claves que aún falta resolver en el proceso, se avanza con paso firme.

La vinculación de los altos militares y el general de la Policía demuestra que, como se ha dicho con anterioridad, todo apunta hacia la irreversibilidad del proceso. No puede ser de otra manera. Desde que las Farc anunciaron el cese unilateral e indefinido del fuego unos meses atrás se ha podido demostrar, no sin algunos incidentes de por medio, que ya en este punto sí parece posible dialogar sin el ruido de los fusiles. Este fue un paso importante, valorado por el presidente en su justa dimensión al hablar de la posibilidad de actuar en reciprocidad cuando se dieran las circunstancias propicias. Es en este contexto en el cual saludamos la presencia en Cuba de los altos oficiales. Son ellos, desde sus diferentes campos de formación y experiencia, quienes pueden sopesar con mayor claridad los aspectos técnicos de un eventual cese al fuego bilateral.

A pesar de que salieron de nuevo a la palestra los críticos de oficio, la canciller Holguín dejó en claro el alcance de la participación de los nuevos enviados: su función es escuchar, hacer preguntas, valorar la situación de primera mano y luego hacer recomendaciones al presidente, quien tomará la decisión que considere más adecuada. En ningún caso van a negociar, cosa que no les corresponde y para lo cual están presentes los generales en retiro Jorge Enrique Mora Rangel y Óscar Naranjo. De esta manera se logra un doble efecto positivo: no sólo preparar el camino para la aclimatación de la paz, sino que el estamento militar, con un evidente grado de escepticismo frente a los diálogos, sepa qué es lo que se está conversando y asesore a la Casa de Nariño para la toma de decisiones. Esa es la manera sensata de generar confianza en un proceso que ponga fin a más de medio siglo de una violencia insensata.

Otro importante anuncio que se hizo en el marco de la visita fue el ofrecimiento del ministro de Exteriores de España, José Manuel García-Margallo, de aprovechar que su país está en el Consejo de Seguridad de la ONU para mover una resolución que apoye un acuerdo de paz en nuestro país. Es incluso más. El objetivo final sería el de "blindar" el acuerdo al que se llegue con las Farc frente a la Corte Penal Internacional (CPI). Según trascendió, Madrid podría solicitar la suspensión, por un plazo de un año, de las investigaciones que la CPI esté adelantando.

Al respecto, no estaría de más conocer el real alcance y las posibilidades del ofrecimiento español. La justicia transicional es papa caliente en La Habana y alimenta las críticas, no sólo internas, del Centro Democrático, el procurador Alejandro Ordóñez y muchos ciudadanos, sino también de organizaciones internacionales como Human Rights Watch.

Lo cierto es que, a pesar de que el presidente Santos insiste en que el proceso de paz se está adelantando dentro de los parámetros del Tratado de Roma y de la Corte Penal Internacional, también ha reiterado la necesidad de encontrar un equilibrio entre la justicia para las víctimas y la necesidad de la paz. Ahí sigue radicando el nudo gordiano de este enrevesado asunto, por más vueltas que se le quieran dar. 

Tomado de El Espectador www.elespectador.com